lunes, 9 de junio de 2008

Enseñar es más difícil que aprender...

"Navegando" entre edublogs descubrí uno con artículos generales muy interesante: "Educar en Tiempos de la Diversidad" de Jaime Valdés (.http://www.jaimevaldes.cl/?p=99). Pero uno de ellos me sorprendió gratamente y creí muy bueno compartirlo con Uds.


“Enseñar es más difícil que aprender. Se sabe esto muy bien, más pocas veces se lo tiene en cuenta. ¿Por qué es más difícil enseñar que aprender?
No porque el maestro debe poseer un mayor caudal de conocimientos y tenerlos siempre a disposición.
El enseñar es más difícil que aprender porque significa: dejar aprender. Más aún: el verdadero maestro no deja aprender nada más que “el aprender”.
Por eso también su obrar produce a menudo la impresión de que propiamente no se aprende nada de él, si por “aprender” se entiende nada más que la obtención de conocimientos útiles. El maestro posee respecto de los aprendices como único privilegio el que tiene que aprender todavía mucho más que ellos, a saber: el dejar-aprender. El maestro debe ser capaz de ser más dócil que los aprendices. El maestro está mucho menos seguro de lo que lleva entre manos que los aprendices.
De ahí que, donde la relación entre maestro y aprendices sea verdadera, nunca entra en juego la autoridad del sabiohondo ni la influencia autoritaria de quien cumple una misión.
De ahí que siga siendo algo sublime el llegar a ser maestro, cosa enteramente distinta de ser un docente afamado. Es de creer que se debe a este objetivo sublime y su altura el que hoy en día, cuando las cosas se valorizan solamente hacia abajo y desde abajo, por ejemplo, desde el punto de vista comercial, ya nadie quiera ser maestro”.
Extracto de la primera lección del libro “¡Qué significa pensar?” de Martín Heidegger (Buenos Aires, Editorial Nova, 1964)

3 comentarios:

Fabiana Perez o Gaviot dijo...

Que hermoso texto. A veces me peleo con los planteos de Heidegger, pero en este caso me encantó. Y además, está muy vinculado a tu entrada anterior, pienso que la Maestra Riveros dejó aprender a Facundo cuando ya no sintió que cumplía su misión al enseñar contenidos, y empezó a enseñar desde la humildad de quien sabe que no lo sabe todo. Desde aquel que comprende que entre el alumno y el docente hay un ida y vuelta de aprendizaje mutuo, más allá del conocimiento. Muy lindo, gracias por compartirlo. Saludos. Fabiana

Taniu dijo...

Hola Graciela, te devuelvo el comentario y me alegra haber podido compartir la información sobre blogs que promueven un ideal educativo. En Perú la lucha es diaria, entre Quijotes y Vallejos, misión y vocación!!
Felicitaciones por tus proyectos...un gran saludo
Taniú

PROFEOLGALEDEZ dijo...

Graciela .. Muy buena esta entrada !!!... Cariños OLGA